El momento de la verdad

agosto 17, 2009

"Te vi, saliste entre la gente a saludar"
Fito Paez


El momento de la verdad es un término muy usado en el desarrollo de software, y se refiere al momento en que todo el trabajo realizado se pone a prueba. Si acaso se trata solo de desarrollar una aplicación, no importa cuantos planes seguidos al pie de la letra halla visto el cliente, si el presupuesto es sano, si se usaron las metodologías de punta, el UML más claro de la vida o los bocetos más vistosos. Es más, no importa si entregas antes, si al momento de tener contacto con el sistema ocurre una mínima excepción, entonces se siente que todo fue un fracaso. Si en cambio se trata de optimizar una aplicación, no importa cuantas veces se tuvo contacto con ella, si esta increiblemente usable o si tiene la arquitectura más nice, si al momento de entrar n usuarios es inmanejable y lenta, todo vale pa' puro p$#o: es ese el momento de la verdad.

Ayer tuve uno, no importa todo lo que dije, pensé, escribí, mentalicé, guardé, saqué. No importó el alcohol tomado, las risas, las bromas, los planes. Ayer tuve un momento de verdad, y a decir verdad, todo salió relativamente bien. Duré algunos minutos con el corazón en la mano, no puedo negarlo, pero la luz al final del tunel se ve pronta y disfrutable.

El sistema no tronó, tuvo un pequeño arrebato, aún hoy toca melodías con la suerte SouLe de que mientras escribo esto se oyen los Magic Folk Beans diciendo: "Quiero tejer bufandas de cerezas ... Quiero correr despacio sobre ojas -de otoño por supollo-".

¡Claro que por supollo!

Fumando Espero (II)

agosto 06, 2009

Enciendo otro cigarrillo, puede que llegue el día que me canse de esperar.
Puedo ceder ante el tiempo, éste que me restriega cada segundo que ya no te tengo, que me tienta y me incita a buscarte. ¿Y qué voy a encontrar? El no tener la certeza aquí me mantiene.
Puedo vivir de ello también, pero de que sirve si soy un desesperado.
Desesperado por mi indecisión. La decisión que tomamos fué alejarnos, así que no debería de estar esperando nada. ¿Pero pasa no? Pasa que aquí estoy, y que no abriré la tubería del gas.

Te espero, cuando la lluvia deje de caer, que vuelvas y me abrazes, que me golpees en el pecho y me reclames si es lo que necesitas, si es lo que te hace falta, si es lo que te hará desahogarte, olvidar por un rato, para después golpearme con un beso.
¿Volverás?¿La lluvia dejará de caer?
Debo limpiar éste lugar.

Me acabo otro cigarro.