Katia (III)

octubre 04, 2008

Tacones rojos del número doce, costumbre adquirida en 'la academia', pequeño club nocturno donde la navidad reinaba 365 días del año a través de los foquitos de colores que adornaban lo mismo árboles que ventanas.

Tan solo un farol iluminaba la calle en la que salió presurosa al Pontiac Firebird 68 de su Memo. Un matriarcado celebraba jacarandoso al final de la cuadra, las mujeres de hombros descubiertos y piernas descompuestas trataban de seguir el son con estrepitosos gritos de guerra fiestera. Se encontró murmurando la guapachosa tonada, justo antes de subir al automovil.

Recibió a Memo con un cálido y húmedo beso, él rozó tímidamente la pierna descubierta de Katia.

-¡Galletita, dime, cual es mi sorpresa!- le dijo efusiva.

-Espera, ya verás lo que te tengo preparado. - y añadió- Pero oye, ¿todavía guardas el frasco que te di, cierto?- dijo inquisitivo.

-Si amor, en mi cuarto. ¿Por cierto que es? -preguntó un poco tímida.

-Parte de la sorpresa Katia. Por ahora tenemos que irnos, pero necesito que cierres los ojos amor, ¿lista?- dijo animado.

-No memo, al menos dime a que rumbo vamos, no me tengas así, ¡anda!-suplicó con los ojos más grandes y llorosos que pudo mostrar.

-Esta bien linda, vamos cerca de Tlatelolco. Un amigo me ayudará para la sorpresa, pero tuvo que acompañar a su hermana al mitin, sus padres ni muertos la dejarían ir sola.

-Esta bien galletita, estoy lista. - y cerró los ojos.