Katia (II)

octubre 04, 2008

Mientras Kathy esperaba el típico rechinar de llantas que anunciaba que Memo había llegado, jugueteaba con un frasco de vidrio opaco. Recordó que hacía una semana Memo se lo había dado, le dijo: Guárdamelo en tu casa, por favor y no lo abras.
No había pensado mucho en él hasta ese momento, que el frasco se acababa de salir de su bolso. ¿Qué será?, ¿Por qué no lo guardó él?

Kathy recordó las tontas historias que sus amigas le contaban, hacía poco había desaparecido una joven, los rumores decía que las autoridades, sí habían encontrado el cuerpo, pero que no habían avisado a nadie de esto porque cuando lo encontraron éste estaba irreconocible, no parecía el de una persona humana, dicen que le faltaba algo, que los investigadores al verlo se horrorizaron tanto que prefirieron cerrar el asunto y hacer como que nunca lo hubieran hallado.

Kathy guardó el frasco entre las cosas de la repisa de su cuarto, cuando acabó de acomodar todo, bajó a la sala y se sentó a ver películas de miedo con su hermana. Estaba de muy buen humor, Memo ya no tardaría en llegar por ella, hasta aguantó las preguntas de su hermana pequeña, ¿Y a donde van a ir? ¿Y porque Memo no se corta el pelo? ¿Porque te arreglaste tanto? ¿Por qué no van a cenar a casa de mi tía?

En cuanto escuchó el carro acercarse Kathy salió disparada por su bolso. - Regreso temprano. Gritó avisando a su Mamá, y salió cerrando la puerta.