No podía comprender que estaba pasando.
La mezcla de miedo, temblorina, nerviosismo, coraje, confusión le revolvían las ideas. No sabía que hacer. Ni a donde ir. Pedir ayuda. Gritar. Teléfono. Policía. Gente. Alguien. Algo.
Llegaron a Tlatelolco. Plática habitual de una pareja que lleva poco más de dos años de novios. Y que ilusamente se creen conocer.
- ¿Cómo te fué con la Señora Lucía?
- ¿Quién?
- La señora a quien le ibas a llevar los planos de su casa mi amor.
- Ah, ah si. Esté pues bien, aunque me pidió que le hiciera unas correcciones. Mañana iré de nuevo a dejarle el trabajo.
- Oh, ¡ay que trabajador! Por eso y por lo lindo que eres ¡te quiero mucho! - Pasó su mano derecha por el contorno de la barba de su Memo, y le dió un beso.
- No trajiste el frasco que te regalé ¿verdad? - Preguntó Memo a su novia.
- No. No me dijiste mi amor. ¿Ya me vas a decir que contiene?
- Algo importante, cuando llegues a casa quiero que lo abras. Dentro hay una caja, tiene combinación. 121106 es la combinación.
- Miira!, cuando nos conocimos!
- Exacto. - Afirmó Memo.
- ¿Y por qué tanto misterio oye? - Katia levantó su ceja derecha al preguntar.
- ¿Apoco no te agrada?
- Si, pero bueno, espero sea un lindo anillo o la pulsera que te dije que me encantó.
- Es mucho mejor nena, te lo aseguro.
- ¿Y tu amigo que tiene que ver en ésto?
- Ah, me olvidaba, ya se tardó, déjame le llamo.
Memo bajó del auto, deslizó su celular.
- Jorge. - Menciono el nombre para que éste se marcara.
Mientras Guillermo hablaba con su amigo, Katia bajó la visera para verse en el espejo. Se puso gloss en los labios.
Memo subió al auto de nuevo, nervioso.
- Nos vamos.
- ¿Qué te dijo Jorge? ¿No iba a venir?
- No, lo veremos en otro lugar.
Guillermo se puso el cinturón de seguridad.
Katia (IV)
octubre 06, 2008
Cuento: Katia
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